En el corazón de Verín, donde los motores rugen al compás de la pasión motera, el Vespa Club Verín ha dejado su marca con un homenaje que trasciende generaciones.

La iniciativa, concebida por el presidente del club, Miguel Ángel Domínguez Rosas, nació con un propósito claro: rendir tributo al mundo de las dos ruedas y crear un espacio único para los moteros de todos los rincones.
Miguel Ángel visualizó un monumento junto a la carretera nacional N-525, un lugar estratégico que serviría como punto de paso y encuentro para quienes comparten el amor por las motos.
Este espacio invita a los viajeros a detenerse, explorar y capturar su paso por un símbolo que refleja la camaradería y el espíritu libre del motociclismo.
Aunque físicamente el monumento se encuentra en Verín, su esencia es universal. Según Miguel Ángel, está dedicado a “todas aquelas persoas que entenden a vida sobre dúas rodas”, una declaración que encapsula el alma de quienes viven cada kilómetro con intensidad y pasión.
El Vespa Club Verín, enamorado de la magia de las motos, lo tiene claro: ”Se non tes unha, nunca o entenderás”*. Esta frase resuena entre los apasionados, como un guiño a esa conexión especial que sólo los moteros pueden experimentar.
Este monumento no es sólo una estructura, es un faro para todos aquellos que sienten que las motos no son sólo un medio de transporte, sino una forma de vida.
Gracias a la visión del presidente del club y el espíritu de sus miembros, Verín se ha convertido en una parada obligada para los amantes de las dos ruedas.

Artículo y fotos cedidos por Miguel Rodríguez Rúa, Vespa Club Verín.

